Viaje a Roma

Uno de los lugares que más tenía ganas de conocer y que por fin pude. Desde pequeño soñaba con acudir al coliseo romano y 27 años después se me cumplió el sueño. Llegué a Roma en verano y no sabía lo que me esperaba. 35 grados centígrados fueron los que me recibieron saliendo del aeropuerto y yo esperaba desmayarme porque jamás había sentido esa sensación.

A pesar de eso, el clima no fue impedimento para llegar al día siguiente al Panteón Romano y al Coliseo. El camino no fue fácil ya que tuve que caminar por mas de 10 minutos; sentía que me deshidrataba. Por suerte encontré algunas tiendas que ofrecían helados o Gelattos y ellos fueron mis salvadores.

Entrar al Coliseo me impactó y me hizo recordar mi infancia ya que tenía la idea de ser gladiador. Me imaginaba peleando con leones y tigres, matándolos y siendo el héroe de Europa. La imagen que mas recuerdo es la del emperador dándome el dedo pulgar para arriba.

Por mala suerte y por alguna extraña razón, el sitio subterráneo no estaba abierto para el público, sin embargo pude tomar algunas fotos desde lejos. Quisiera regresar al Coliseo porque me quede con ganas de visitar la parte baja.

En realidad la ciudad no fue lo que yo me esperaba, me encontré con suciedad y con demasiada gente. El calor fue insoportable y no es nada económico de visitar. Como consejo a las personas que quieran visitar esa ciudad, les recomiendo llevar bloqueador y paraguas para el sol, no se dejen llevar por las grandiosas fotografías que se observan en internet. Ahorrar dinero es básico para tener mejor elasticidad de viaje.